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Ataques de gota: que son, que podemos hacer y remedios naturales

La gota es un tipo de artritis inflamatoria, más común en hombres que en mujeres y con probabilidades de desarrollarla cuando se es mayor de edad, aunque las mujeres pueden ser más propensas durante y después de la menopausia.

 

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

La gota afecta a una o más articulaciones, causando dolor, enrojecimiento e inflamación. La articulación afectada se vuelve muy sensible y puede que no sea capaz de soportar ni el tocarla. Luego, cuando la inflamación comienza a ceder, puede que la piel afectada se aprecie escamosa y se sienta con picor. La articulación más común perjudicada es la del dedo gordo del pie. También tiende a afectar a otras como: dedos, muñecas, codos, tobillos, en el medio de los pies y las rodillas. Rara vez afecta a las articulaciones cerca del centro del cuerpo, como la columna vertebral, hombros y caderas.

PATRÓN DE LOS ATAQUES

Por lo general viene con un ataque que puede desarrollarse con bastante rapidez durante pocas horas, y puede durar desde 3 a 10 días. Es posible que tenga sólo un ataque de gota en su vida, o cada varias semanas, meses o años. Se cree que ciertas situaciones pueden desencadenar un ataque de gota: el estrés, enfermedades que causan fiebre y lesiones, la deshidratación y someterse a una cirugía. La gota es causada por la acumulación en el cuerpo de una sustancia llamada ácido úrico que es un producto de desecho fabricado en el organismo y que se excreta por los riñones. El ácido úrico es creado cuando el organismo descompone las sustancias o químicos conocidos como purinas, que se encuentran de forma natural en el cuerpo y en algunos alimentos. Por lo general es inofensivo, pero si el cuerpo produce demasiado, o no lo excreta suficientemente, los niveles pueden acumularse y crear pequeños cristales que se acumulan alrededor de la articulación.
Hay varios factores que pueden afectar el riesgo de desarrollar gota: la genética, el peso, mantener alta la presión arterial y el colesterol, la diabetes, enfermedades renales y osteoartritis, los medicamentos llamados diuréticos y el alcohol. Uno de los peores culpables es la cerveza. Las bebidas alcohólicas obtenidas a partir de materias primas agrícolas como cereales y frutas, también aumentan los niveles de ácido úrico, aunque el vino tiene un efecto menor.

 

CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

Hay hábitos que podemos cambiar y que pueden reducir los niveles de ácido úrico ayudando a prevenir los ataques o hacerlos menos graves. Los alimentos que contienen altos niveles de sustancias químicas llamadas purinas deben evitarse incluyendo: carne roja (ternera, cerdo, cordero), vísceras (hígado, riñones), caza (conejo, venado, faisán), pescados y mariscos (mejillones, cangrejos, camarones), pescado azul (caballa, sardinas, sardinas, arenques) y los alimentos que contienen levadura o extractos de carne. De acuerdo con el Gout Society, los alimentos que contienen una cantidad moderada de purinas deben comerse con mesura: aves, setas, cereales integrales, guisantes secos, habas y legumbres, y ciertas verduras como espárragos, coliflor y espinaca.
Hasta hace poco la gota se asoció con hombres ricos mayores y acomodados, que comían y bebían demasiado. Sin embargo hoy en día los casos se han disparado.
Los expertos creen que el consumo diario de tan sólo dos refrescos endulzados con azúcar o bebidas altas en fructosa, puede aumentar el riesgo. Sin embargo, es importante beber mucha agua, ya que puede impedir la formación de cristales de ácido úrico.
De acuerdo con la Arthritis Research del Reino Unido, hay cierta convicción de que el consumo de café puede ayudar a los riñones a excretar más cantidad de ácido úrico al igual que los alimentos que contienen altos niveles de vitamina C incluyendo muchas frutas y verduras: pimientos rojos, amarillos y verdes, guayabas, verduras de hoja verde como la col rizada, el kiwi, brócoli, bayas y cítricos.
El ejercicio moderado es saludable para las articulaciones. La natación es ideal, mantiene las articulaciones en movimiento y no pone ningún tipo de presión sobre ellas, pues el agua soporta su peso.
Los tratamientos convencionales previenen y alivian los síntomas de un ataque. Sin embargo, varios de éstos tienen efectos secundarios comunes, por lo que es buena idea hablar de esto con su médico o revisar la información contenida en el envase o en el paquete del fármaco.

 

REMEDIOS NATURALES

– CEREZAS CIDAS: Los antioxidantes encontrados en las cerezas ácidas, llamados antocianidinas, ofrecen una amplia gama de beneficios para la salud. De hecho, hay cierta evidencia de que pueden ayudar a reducir los niveles de ácido úrico en la sangre (ií). En un ensayo, los voluntarios con gota hallaron que su riesgo de tener un ataque fue de un 35% menos después de tomar extracto de cereza, en comparación de cuando no lo tomaron (iii).

– ACEITES DE PESCADO: Si bien los pescados grasos contienen altos niveles de purinas, éstos se encuentran en la carne de los peces, y no en los suplementos, los cuales son altamente purificados y destilados. Los Omega 3 actúan en la produccion natural del cuerpo de prostaglandinas antiinflamatorias.

– VITAMINAS C Y E: Estas vitaminas pueden ayudar a proporcionar un apoyo antioxidante general, y hay evidencia interesante de que la vitamina C puede reducir los niveles de ácido úrico (aunque el estudio se llevó a cabo en personas que no estaban enfermos de gota) (IV).

– QUERCETINA: Este bioflavanoide tiene propiedades antioxidantes. Se encuentra en las cebollas, el té negro, pomelos y manzanas y se ha estudiado que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio que podría ser útil

Según un nuevo estudio hay mayor riesgo de síndrome metabólico al consumir bebidas azucaradas, light y zumos de frutas

El síndrome metabólico es un conjunto de problemas que se denominan “factores de riesgo”. La gente debe presentar tres o más de los siguientes factores de riesgo para que los médicos consideren que presenta un síndrome metabólico:

exceso de grasa corporal (cuerpo en forma de manzana)
hipertensión arterial
niveles anómalos de grasas en sangre (colesterol y triglicéridos)
elevada concentración de azúcar en sangre
Los problemas de hipertensión y los de colesterol pueden parecer propios de la gente mayor. Esto es lo que ocurría en el pasado, pero ha dejado de ser cierto. Las probabilidades de desarrollar este tipo de problemas aumentan cuando una persona tiene sobrepeso, y hay muchos niños y adolescentes que caen dentro de esta categoría. Casi uno de cada 10 adolescentes, y más del tercio de los adolescentes obesos, tienen síndromes metabólicos.

Beber más de cinco vasos por semana de bebidas azucaradas o edulcoradas, incluyendo las bebidas light y los zumos de fruta, aumenta la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, los niveles de triglicéridos en sangre y reduce el colesterol bueno. Estas son las principales conclusiones de una investigación realizada en 1.868 personas de entre 55 y 80 años con alto riesgo cardiovascular.

Las personas que consumen más de cinco vasos por semana de bebidas azucaradas y bebidas endulzadas sin azúcar presentan, respectivamente, un 43 y un 74 por ciento más riesgo de desarrollar síndrome metabólico que los que toman menos de un vaso a la semana. También se ha demostrado que un consumo elevado de zumos de fruta naturales y envasados eleva el riesgo de padecer este síndrome con el tiempo. Son los resultados de una investigación desarrollada por Cíntia Ferreira-Pego y diri-gida por Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, director de la Unidad de Nutrición Humana de la Facul-ad de Medicina y Ciencias de la Salud, que pertenece a la Universidad Rovira i Virgili e investigador principal de la red Ciberobn del Instituto de Salud Carlos III. La investigación también demuestra que, un consumo de más de cinco vasos por semana de cualquiera de estas bebidas, eleva no solo el riesgo de desarrollar síndrome metabólico sino también de presentar algunos de sus componentes. En el caso de las bebidas azucaradas, incrementa un 9% el riesgo de hipertensión y también de presentar niveles bajos de colesterol HDL.
En cuanto a las bebidas conocidas como light o diety los zumos de fruta naturales, su consumo también se asoció con un mayor riesgo de obesidad abdominal. El estudio forma parte del estudio Predimed (prevención primaria de la enfermedad cardio-vascular con dieta mediterránea) y se ha publicado en Journal of Nutrition. Los resultados refuerzan la hipótesis de que las bebidas azucaradas o edulcoradas y los zumos de fruta deben estar en la cima de la pirámide nutricional, recomendando reducir su consumo.

10 Sencillos Consejos Que Te Ayudaran a Dormir Mejor

  1. Evitar el uso de dispositivos electrónicos con emisión de luz al menos dos horas antes del horario de sueño habitual.
  2. Utilizar programas que cambien el espectro de emisión de luz de los dispositivos electrónicos desplazando la emisión de luz azul y verde hacia el amarillo, anticipando el momento de acostarse
  3. Dormir en la oscuridad, no dejando la luz o la televisión encendidas. Utilizar un antifaz en el caso de que no pueda evitarse la contaminación lumínica de la calle.
  4. Asegurar que el ambiente para dormir sea silencioso. Elegir la habitación más aislada de la casa. Si es necesario, se puede insonorizar con un buen aislante acústico.
  5. Mantener la temperatura de la habitación entre 18 – 21°C.
  6. Elegir el colchón de firmeza media: ni demasiado blando ni demasiado duro. Probar el colchón antes de comprarlo; tumbarse durante varios minutos, siendo necesario que si va a ser compartido, lo prueben ambas a la vez. Evitar las almohadas muy altas y las de plumas.
  7. Mantener la habitación limpia y ordenada para fomentar la tranquilidad.
  8. Procurar pintar el dormitorio con tonos pastel (azul, verde, amarillo, lila) o en tonos neutros. Evitar los colores intensos y excitantes.
  9. Evitar colocar accesorios en la habitación que no tengan relación con el sueño, como televisores, ordenadores, radio y apagar el móvil o dejarlo fuera de la habitación
  10. Utilizar la habitación únicamente para dormir y para relaciones sexuales. El área de trabajo debe estar siempre fuera de la habitación.

La alimentación caprichosa en los niños puede generar ansiedad y depresión en los padres

uevas investigaciones sugieren que la ansiedad y depresión de los padres se asocia con un mayor riesgo de convertirse en niños comedores quisquillosos.

Aproximadamente el 30% de los niños de 4 años en los Países Bajos son quisquillosos con la comida y más propensos que aquellos cuyos padres no sufrieron de ansiedad o depresión durante el embarazo o en las primeras etapas infantiles, según se ha publicado en un estudio en Archives of Disease. El estudio incluye 4.746 niños de 4 años y sus padres, encontrándose una relación directa entre esta edad y un comportamiento quisquilloso para comer y las madres que tuvieron ansiedad o depresión durante el embarazo y período preescolar, así como los padres con depresión durante el embarazo o ansiedad durante los primeros años de vida. La asociación entre la ansiedad y depresión materna y los comportamientos con la comida en los niños es, en gran medida, consistente en investigaciones previas, las cuales no han sido capaces de especificar la relación entre el estado mental de la madre, como causa del efecto en los niños con un comportamiento más caprichoso comiendo.
De forma similar, se observó la relación entre la depresión paterna durante el embarazo y actitudes en los niños hacia la alimentación, que podría ser debido, a la naturaleza hereditaria de la depresión, según se sugiere en el estudio. Como resultado, los investigadores sugieren que el estado mental de los padres podría ser considerado, previniendo o gestionando la alimentación de estos niños, la cual puede inducir a estreñimiento, problemas de peso y comportamiento lo que, a su vez, puede provocar más estrés en los padres y potencialmente exacerbar la situación.

 

Cuando no se hace bien la digestión por falta de ácido en el estomago: Hipoclorhidria

La Hipoclorhidria es un trastorno del estómago que se caracteriza por la falta de ácido clorhídrico en el estómago, necesario para la digestión de los alimentos y el aprovechamiento de ciertos nutrientes.
El estómago es uno de los órganos más sorprendentes de nuestro cuerpo. Es capaz de soportar niveles de pH muy bajos, que para otros tejidos serían dañinos, y realizar funciones gracias a las cuales podemos nutrir cada una de nuestras células. Sin embargo, el estómago, como otros órganos, sufre el paso del tiempo; por ello, y por otras razones, se disminuye la secreción del ácido clorhídrico (HCI).
El HCI es responsable de la digestión de las proteínas, de destruir organismos patógenos y de provocar la secreción del resto de jugos digestivos. Para muchos, el ardor de estómago es un problema, pero en esta ocasión nos dedicaremos a aquellos que no pueden aprovechar lo que comen porque no tienen suficiente ácido clorhídrico y, por ello, pueden ver mermada su salud con síntomas de debilidad, desvitalización, cansancio, digestiones lentas, debilidad muscular, o de aquellos que a pesar de entrenar bien, no ven resultados en su masa muscular. ¿Por qué?

Necesita acidez

La transformación de los hidratos de carbono comienza en la boca con la acción de la ptialina presente en la saliva. La masticación realiza una transformación mecánica que, además de disgregar los alimentos en trozos más pequeños, los mezcla con la saliva. Por ello es tan importante masticar bien. Una vez que hemos masticado y mezclado los alimentos con saliva, pasan al esófago y llegan al estómago.
El estómago es un órgano maravilloso preparado para soportar niveles de pH muy bajos y ácidos, tanto como lo crea la presencia de ácido clorhídrico en el jugo gástrico. El HCI se segrega cuando los alimentos llegan al estómago, y tiene diversas funciones:

  • apoya la función de la pepsina
  • actúa sobre las proteínas que hemos ingerido desnaturalizándolas, es decir, destruyendo su conformación para que puedan ser liberados los aminoácidos en el proceso digestivo
  • ayuda en la digestión de los polisacáridos o hidratos de carbono
  • colabora para mantener un medio lo más aséptico posible para protegernos de organismos patógenos

La pepsina segregada en el estómago actúa sobre las proteínas, pero para ello necesita un cierto nivel de acidez que genera la presencia de ácido clorhídrico; es decir, que sin ácido clorhídrico suficiente, las proteínas pasarán hacia el intestino delgado sin haber sido suficientemente transformadas, por lo que pueden generar putrefacción. Por otra parte, los hidratos de carbono que tampoco son convenientemente modificados, continúan igualmente su tránsito hacia el intestino con mayor probabilidad de fermentación.
La fermentación y la putrefacción por una inadecuada digestión de las proteínas y de los hidratos de carbono genera hinchazón, problemas de ritmo intestinal, intoxicación interna y sobrecarga hepatobiliar.
Los jugos gástricos, como en una cadena de reacciones, apoyan el inicio de liberación de bilis desde la vesícula biliar que actuará sobre los lípidos y realizará acciones antisépticas. Sin suficiente cantidad de bilis o sin una adecuada liberación de la misma, existe fisiológicamente mayor probabilidad de que se formen cálculos biliares y daño hepatobiliar en general. Por otra parte, el páncreas tampoco es estimulado, y los jugos pancreáticos son insuficientes, la amilasa pancreática no puede actuar debidamente sobre los hidratos de carbono. Por último, la asociación de jugo pancreático y de bilis no es adecuada: no se pueden digerir bien los lípidos.
Podríamos resumir diciendo que cuando falla o es insuficiente el primer eslabón esencial de la cadena digestiva, el ácido clorhídrico, el resto puede fallar y los nutrientes básicos se quedan sin ser extraídos de los alimentos; además, ciertas vitaminas como la B12 tampoco se pueden crear, no se asimilan bien los minerales como el hierro, el calcio, el zinc, el magnesio, etc.

 

Causas de la hipoclorhidria

Entre las causas, hoy en día encontramos como punto principal el estrés. Éste hace que los procesos digestivos no sean prioritarios, y nuestro organismo cree que estamos en una huída continua ante un terrible acontecimiento, así que no hace falta digerir… sino salir corriendo. Si alguna vez ha sufrido un “corte de digestión” por un disgusto, sabe a lo que nos referimos.

Un problema hipofisiario puede debilitar la secreción de jugos gástricos y, por tanto, minimizar la presencia de HCI en el estómago. El abuso de antiácidos convencionales e inhibidores de protones contrarrestan la acción del ácido clorhídrico que es necesario para la digestión. El hipotiroidismo, la deficiencia de vitaminas del grupo B o la ingesta excesiva de carbohidratos son otras de las causas de deficiencia de ácido clorhídrico. El envejecimiento afecta a todo el organismo y disminuye la secreción de hormonas. Asimismo, la capacidad de formar y liberar jugo gástrico que contiene HCI también disminuye, por lo que lo previsible es que las personas de edad avanzada tengan hipoclorhidria. A partir de los 35 años disminuye la secreción natural de HCI.

Consecuencias de una insuficiente cantidad de ácido clorhídrico

–> Dolor e hinchazón epigástrica, digestiones lentas, hinchazón abdominal.

–> Debilidad, cansancio.

–> Debilidad muscular.

–> Trastornos neurológicos o nerviosos debidos a la falta de vitaminas como la B12.

–> Trastornos tróficos debido a la falta de hierro y posible anemia.

–> Uñas quebradizas o estriadas, pelo débil.

–> Debilidad ósea, osteoporosis.

–> Mayor posibilidad de gastroenteritis infecciosas.

–> Intolerancias alimentarias y alergias.

–> Tasas de triglicéridos y colesterol elevadas.

–> Cálculos biliares.

–> Trastornos cardiovasculares.

Suplementación

Los especialistas y los estudios demuestran que una suplementación con 324mg de betaína-HCI durante las comidas ayuda a tener el ácido clorhídrico que nuestro organismo no segrega convenientemente. Además, si se asocia con 5mg de pepsina, emulamos el jugo gástrico. Para un mejor funcionamiento de estos suplementos y una mejor recuperación del organismo, es conveniente asociar una fórmula multivitamínica o, al menos, un suplemento con las vitaminas del grupo B. La betaína-HCI con las vitaminas del grupo B y el ácido fólico pueden ayudar a que se generen menores niveles de homocisteína, un aminoácido ligado a mayor probabilidad de afecciones cardiovasculares.
Por otra parte, se ayuda a cuidar del bienestar hepatobiliar, previniendo o disminuyendo la formación de cálculos biliares. El intestino se puede beneficiar de las acciones antisépticas conjuntas del ácido clorhídrico y de la bilis, previniendo infecciones intestinales que pueden transmitirse a otros órganos. Tejidos como las uñas, el pelo o los huesos se pueden fortalecer, y en general todas
las consecuencias enumeradas anteriormente se ven beneficiadas.
Además, la suplementación ayuda a mejorar los resultados de la práctica deportiva, ya que el aprovechamiento de las proteínas y de los hidratos de carbono es mejor, lo cual significa que se extraen de forma óptima de los alimentos los aminoácidos necesarios para crear, mantener y reparar los músculos, tendones y ligamentos, y, a la par, el soporte energético del organismo está optimizado.
En conclusión, sabemos que no es lo mismo alimentarse que nutrirse, y una hipoclorhidria representa precisamente ese concepto: podemos comer los alimentos de mejor calidad, pero si no tenemos suficiente HCI en nuestro estómago, nuestras células estarán hambrientas como si no nos alimentáramos porque los nutrientes no llegan, y nuestro organismo se irá cargando de toxinas debido a los alimentos mal digeridos.

Consejos para cuidar la vista y evitar complicaciones no deseadas

Cuando hablamos de la buena salud de nuestros ojos, de nuestra vista, en realidad estamos haciendo referencia a la ausencia de cualquier enfermedad ocular, acompañada eso sí de una buena agudeza visual. En algunos casos (hipermetropía, miopía, astigmatismo), esta agudeza visual puede requerir la asistencia de unas gafas, pero eso no quiere decir que el ojo tenga una enfermedad.
Cuidarse es tener hábitos saludables, una dieta sana, una ingesta adecuada de vitaminas (A, C, E), y sea a través de la alimentación o de suplementos, así como el con sumo de elementos antioxidante (presentes en varias vitaminas minerales) que parecen tener be neficios para la salud en general en concreto, para la salud ocular.
Para mantener una buena salud visual hay que evitar todos aquella hábitos que conlleven un esfuerza de la vista, por ejemplo:

• El hecho de no llevar la corrección óptica apropiada.

• El exceso o defecto de iluminación.

• La mala alimentación por déficit vitamínico

• Una higiene inapropiada de la cara y de los ojos

• Tocarse los párpados constantemente con las manos sucias (esto puede provocar infecciones)

• El tabaquismo, que reseca la lágrima

• Apretar o rascar los ojos cuando pican (causa problemas de la córnea)

• No dormir lo suficiente. Durante las horas de sueño la superficie ocular se recupera de las agresiones del día, y.se produce una regeneración de las células epiteliales que revisten la cara anterior del ojo

• No emplear gafas adecuadas que nos protejan de los rayos solares
Los hábitos de vida influyen mucho en las patologías oculares, sobre todo los factores relacionados con la alimentación y la falta de vitaminas. Además, los malos hábitos higiénicos aumentan la probabilidad de padecer conjuntivitis, la mala iluminación acelera la vista cansada y la fatiga ocular, y la acción de apretar muchos los ojos y tocarlos constantemente favorece el queratocono (enfermedad de la córnea). Un uso inadecuado de las lentillas también puede generar más enfermedades graves de la córnea.
Pantallización

Existen más alteraciones visuales como consecuencia, en este caso, del empleo del ordenador y de otros dispositivos electrónicos. Los efectos que el ordenador provoca en la vista dependen mucho de la posición en la que estemos trabajando y del parpadeo; por ejemplo, si el monitor está demasiado alto, estaremos forzando la postura y mirando hacia arriba, por lo que nos obligamos a mantener los ojos muy abiertos y, en consecuencia, pueden resecarse con mayor facilidad.
Así, lo correcto es que el monitor esté situado por debajo de la línea de los ojos, de tal forma que nosotros estemos bien sentados y mirando ligeramente hacia abajo, nuestra espalda y nuestro cuello más relajados, y nuestros ojos en una posición más natural. De este modo, se evitarán los síntomas de sequedad ocular y las patologías derivadas de esta sequedad. También es importante descansar unos minutos cada dos horas y cambiar de postura.

El lugar de trabajo también influye. En general, en las oficinas o en casa suele haber aparatos de aire, pero no humidificadores, lo que favorece más aún la sequedad ocular y ocasiona más patologías. El esfuerzo visual conlleva también una fatiga excesiva, especialmente en aquellas personas que tienen algún defecto de refracción pequeño y que aún no se lo han corregido.
En el caso de la televisión, hay estudios que aseguran que emite radiaciones y que su exposición desmesurada puede ser perjudicial al largo plazo. La distancia debe ser de metro y medio como mínimo, y debemos tener especial cuidado con los niños, ya que a ellos les encanta acercarse a las cosas, no sólo cuando están delante de la tele o el ordenador, sino también al escribir o dibujar; y, aunque no sean miopes, acaban miopizándose. Cuando estemos escribiendo o trabajando, debemos mantener una distancia de 33 centímetros como mínimo; de esta forma, además de prevenir problemas en el sistema óptico, también favorecemos las buenas posturas y evitamos problemas de espalda.
En cuanto a la iluminación, lo más importante es que esté bien iluminado el objeto que estamos mirando, pero sin que haya reflejo. Y, por supuesto, los ojos no deben recibir la luz directamente.
Más complicaciones

Cuando no adoptamos medidas de prevención, somos “carne de cañón” para diversos problemas o afecciones que inciden directamente sobre la salud de nuestros ojos. Los orzuelos son una muestra de ello: infecciones de una o más glándulas en el borde del párpado o por debajo de éste, normalmente se manifiestan primero por enrojecimiento o sensibilidad y, después, con dolor en el borde externo del párpado. En ocasiones, esta región se hincha y el ojo lagrimea.
Aunque suele recurrirse a antibióticos para tratarlos, lo más útil en estos casos es aplicar compresas calientes durante diez minutos varias veces al día. También se emplea un truco casero, pero no por ello menos efectivo, consistente en frotar un anillo de oro con una tela para calentarlo y colocarlo sobre el orzuelo. El calor ayuda a que éste madure, se rompa y drene el pus hasta desaparecer.
Por su parte, la conjuntivitis radica en una inflamación de la conjuntiva, membrana mucosa que reviste los párpados y la parte anterior del globo ocular. Se manifiesta con los síntomas de hinchazón del párpado, picazón intensa, secreción acuosa, o fotofobia (rechazo a la luz). Existen diversas causas que pueden provocar esta enfermedad: las alergias al polvo, al moho o al polen, la acción del viento y el humo, e incluso la luz solar reflejada. Las bacterias que entran en contacto con los ojos también pueden provocar conjuntivitis.
El tratamiento de la inflamación depende de su causa. Los párpados deben lavarse suavemente con agua y secarse con un paño o toalla limpia. Enjuagarse los ojos con té también es beneficioso. Si el médico lo indica, se puede recurrir a las gotas oftalmológicas.
La conjuntivitis es contagiosa, por lo tanto no deben compartirse toallas ni fundas de almohadas con la persona infectada. También es importante no tocar el ojo sano después de haber tocado el infectado, ya que de esta forma la misma persona puede contagiarse la conjuntivitis de un ojo al otro.
Somos lo que comemos

En lo que a la vista se refiere, hay determinados ingredientes que son especialmente beneficiosos para la salud visual, fortaleciéndola, protegiéndola o favoreciendo una posible recuperación por algún daño ocasionado.
Alimentos como el pimiento rojo, el kiwi, el perejil, el brócoli o los limones son ricos en vitamina C, que forma gran parte del cristalino y posee capacidad antioxidante, protegiendo al ojo de las cataratas (entre otros). Por otro lado, nutrientes como los lácteos, el tomate, la zanahoria, la calabaza, el melón, las espinacas o los pescados azules poseen vitamina A, la cual es necesaria para evitar la sequedad conjuntiva.
La carne de ternera o de cordero, la levadura de cerveza, las algas y la soja son alimentos ricos en vitamina B12, un elemento fundamental para recuperar los diferentes tejidos. Así, estos productos pueden ayudar tanto a la vista como al organismo en general. Por último, alimentos como almendras, cacahuetes, albahaca, orégano, aceitunas, avellanas, espárragos y especias (pimentón) contienen mucha vitamina E, que protege de agentes externos y de los radicales libres; por tanto, previenen enfermedades oculares relacionadas con la edad, retrasando su aparición. Algunos de estos ingredientes contienen también vitamina B2, con gran capacidad fotoprotectora.

 

Hay quienes recurren a los suplementos para cubrir una alimentación deficiente y mejorar la salud en general, y la vista en particular. Muchos laboratorios y marcas hacen estos compuestos a partir de los ingredientes comentados anteriormente, ricos en vitaminas y ácidos grasos, beneficiosos para los ojos. Estos suplementos deben suponer siempre un valor añadido en la dieta de cualquier persona, pero nunca convertirse en la base de una rutina nutricional, puesto que el organismo absorbe mejor los nutrientes de origen natural, resultando más conveniente acudir a alimentos, como los anteriormente mencionados, que permitan una dieta equilibrada.

Secuelas en el cuerpo que produce la hipertensión no tratada

La hipertensión es una enfermedad muy común y millones de personas la padecen y no lo saben porque no se realizan controles médicos regulares.

En el caso de la hipertensión hay que saber que sufrir de esta afección y no tratarse puede ocasionar secuelas en el cuerpo.

AVANCES TECNOLÓGICOS PARA LA SALUD

EL TÉ VERDE Y SUS FUNCIONES MEDICINALES.

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¿Le tiembla el párpado?

En determinadas ocasiones y sin relacionarlo con nada en especial, el párpado comienza a temblar. Suele ocurrir en un solo párpado de un solo ojo  y no se trata de una gran contractura. Muchas veces desde fuera no se aprecia y al mirarnos en el espejo ni siquiera apreciamos la contracción o bien observamos un leve temblor o palpitación en la piel. Pero lo percibimos como unos latidos en el párpado que en ocasiones nos mueve el globo ocular y la imagen nos tiembla.

Aparecen sin más y de la misma forma desaparecen. Suelen duran pocos minutos, a veces unos segundos. Es frecuente que durante temporadas nos ocurra con frecuencia y luego pase tiempo sin que volvamos a tener otro episodio.
Su nombre técnico es fasciculaciones del párpado y se trata de contracciones involuntarias de unas pocas fibras del músculo. El músculo orbicular del párpado es el responsable de cerrar el ojo y parpadear y está en el espesor de ambos párpados. Cuando tiene fasciculaciones, se contraen de forma involuntaria algunas fibras musculares. No se trata de una contracción coordinada y simultanea por lo que el párpado no se cierra, pero si lo notamos.

Hay fasciculaciones en otros músculos, en particular en la cara aunque puede ocurrir en casi cualquier sitio.

No requiere tratamiento y muchas veces se asocia al estrés y la fatiga.