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Ayudas para evitar el mal aliento

uchas personas sufren de mal aliento de vez en cuando, y éste se presenta en muchas formas y afecta a una de cada cuatro personas normalmente. Las principales culpables de mal aliento son las bacterias, de las cuales se cree que haya alrededor de 500 tipos diferentes solo en la boca. Estas crecen en el entorno natural de la boca, con su cálida temperatura y alta humedad, y la mayoría de ellas originan los productos químicos que causan el mal aliento, tales como el sulfuro de hidrógeno. En el caso del mal aliento temprano en la mañana, es porque las bacterias de la boca comienzan a digerir partículas de comida que no se eliminaron por la saliva durante la noche, (ya que se tiende a producir niveles mucho más bajos de saliva cuando dormimos), y como éstas partículas están digiriéndose, crean mal aliento.

La mala higiene bucal es otra de las principales causas, ya que no usar de manera regular el cepillado y el hilo dental puede dejar partículas de alimentos atrapadas entre los dientes, las cuales son descompuestas por las bacterias. Otras causas comunes incluyen fumar, beber alcohol o café, y comer alimentos con sabores fuertes, como el ajo y la cebolla. También una dieta alta en proteínas o muy baja en calorías puede hacer que su aliento huela, ya que su cuerpo descompone sustancias grasas que liberan las llamadas cetonas.

También existen medicamentos que causan mal aliento. Si está tomando alguno, hable con su médico para averiguar si podría tomar un medicamento alternativo.

 

CÓMO COMPROBAR EL ALIENTO POR UNO MISMO

El problema con el mal aliento es que puede ser difícil de detectar por sí mismo. Algunas personas también creen que tienen mal aliento (halitofobia), cuando realmente no lo tienen o ya han superado esta condición. Hay una forma sencilla de averiguar si su aliento huele. Puede lamer el interior de su muñeca y esperar hasta que la saliva se seque. Luego huela su muñeca, y si no huele muy bien, es probable que tenga mal aliento.

 

EL MAL ALIENTO Y LA SALUD ORAL

También puede ser señal de que existe una enfermedad de las encías. Si las encías están inflamadas, adoloridas o infectadas, y escupe sangre después de cepillarse los dientes, la etapa de la enfermedad de las encías que le está afectando se llama gingivitis. Esta es una condición común que se cree que afecta a más de la mitad de todos los adultos, sin embargo, si no se toman medidas para tratarla, puede pasar a la próxima etapa, llamada periodontitis. Esto puede causar problemas más graves como la pérdida de dientes o dientes flojos, retracción de las encías y afección en el hueso de la mandíbula. Cómo prevenir la enfermedad de las encías: Si tiene un mal aliento persistente y sospecha que puede tener un problema en las encías, trate de ver a su dentista e higienista dental regularmente. Ellos pueden indicarle cómo mejorar su higiene bucal, así como limpiar sus dientes a fondo para eliminar cualquier placa endurecida. Además le mostrará como mantener su lengua limpia (mediante el cepillado o raspado de la parte superior de la misma), ya que las bacterias pueden vivir en la superficie de la lengua. Problemas de salud que lo causan: Sinusitis, bronquiectasias, bronquitis, diabetes, helicobacter pylori, enfermedad por reflujo gastro-esofágico, estreñimiento, xerostomía, y otras condiciones poco comunes como son los trastornos metabólicos.

 

AUTO AYUDA PARA EL MAL ALIENTO

1 Beba mucho líquido, preferiblemente agua, para detener la resequedad boca.

2 Trate de no beber demasiado té y café.

3 También el alcohol puede resecar la boca demasiado

4. Si tiene la boca seca, pruebe los chicles sin azucar, para así estimular la producción de saliva.

5. Reduzca el consumo de alimentos que pueden hacer que su aliento huela. También de los alimentos azucarados, ya que las bacterias prosperan en el azúcar

6. Otros alimentos que ayudan a combatir el mal aliento son: los yogures naturales sin azúcar y las verduras crudas crujientes.

7. En lugar de las especias, alterne otras hierbas como el perejil, ya que puede ayudara mantener la boca con olor fresco gracias al hecho de que contiene clorofila. Pocas cosas son más propensos a causar el mal aliento que fumar.

 

SUPLEMENTOS NUTRICIONALES QUE AYUDAN A EVITAR EL MAL ALIENTO
Aceite de menta. El mentol hallado en el aceite de menta es un ingrediente encontrado en muchos productos para halitosis.

 

Probióticos. Muchos dentistas creen que el mal aliento puede ser causado por un crecimiento excesivo de bacterias que producen compuestos con olor fétido en la boca. Los productos tales como los acidophilus son bien conocidos por sus beneficios en la salud digestiva, ya que la investigación sugiere que pueden ayudara reducir el mal aliento.

 

Coenzima Q10. Si el mal aliento es causado por problemas en las encías como la gingivitis, otro suplemento que puede ser útil es la Co-Q10, Algunos creen que ayuda a mejorar la circulación en los tejidos de las encías afectadas. Los estudios también confirman que puede haber un vínculo entre la Co-Q10 y la mejora de la enfermedad de las encías, reduciendo el sangrado y la inflamación.

 

Los fructo-oligosacáridos o FOS. Son un tipo de fibra soluble que el cuerpo no puede digerir completamente, y las partes no digeridas proporcionan alimento para las bacterias intestinales que ayudan a mantener su sistema digestivo saludable. Una de las condiciones del FOS es que se utiliza a menudo para el estreñimiento, lo que puede ser útil si tiene mal aliento como efecto secundario de sufrir estreñimiento. FOS está disponible como un suplemento nutricional (normalmente en forma de polvo) pero también en alimentos como los espárragos, alcachofa, los puerros, las cebollas y las habas de soja.

Ataques de gota: que son, que podemos hacer y remedios naturales

La gota es un tipo de artritis inflamatoria, más común en hombres que en mujeres y con probabilidades de desarrollarla cuando se es mayor de edad, aunque las mujeres pueden ser más propensas durante y después de la menopausia.

 

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS?

La gota afecta a una o más articulaciones, causando dolor, enrojecimiento e inflamación. La articulación afectada se vuelve muy sensible y puede que no sea capaz de soportar ni el tocarla. Luego, cuando la inflamación comienza a ceder, puede que la piel afectada se aprecie escamosa y se sienta con picor. La articulación más común perjudicada es la del dedo gordo del pie. También tiende a afectar a otras como: dedos, muñecas, codos, tobillos, en el medio de los pies y las rodillas. Rara vez afecta a las articulaciones cerca del centro del cuerpo, como la columna vertebral, hombros y caderas.

PATRÓN DE LOS ATAQUES

Por lo general viene con un ataque que puede desarrollarse con bastante rapidez durante pocas horas, y puede durar desde 3 a 10 días. Es posible que tenga sólo un ataque de gota en su vida, o cada varias semanas, meses o años. Se cree que ciertas situaciones pueden desencadenar un ataque de gota: el estrés, enfermedades que causan fiebre y lesiones, la deshidratación y someterse a una cirugía. La gota es causada por la acumulación en el cuerpo de una sustancia llamada ácido úrico que es un producto de desecho fabricado en el organismo y que se excreta por los riñones. El ácido úrico es creado cuando el organismo descompone las sustancias o químicos conocidos como purinas, que se encuentran de forma natural en el cuerpo y en algunos alimentos. Por lo general es inofensivo, pero si el cuerpo produce demasiado, o no lo excreta suficientemente, los niveles pueden acumularse y crear pequeños cristales que se acumulan alrededor de la articulación.
Hay varios factores que pueden afectar el riesgo de desarrollar gota: la genética, el peso, mantener alta la presión arterial y el colesterol, la diabetes, enfermedades renales y osteoartritis, los medicamentos llamados diuréticos y el alcohol. Uno de los peores culpables es la cerveza. Las bebidas alcohólicas obtenidas a partir de materias primas agrícolas como cereales y frutas, también aumentan los niveles de ácido úrico, aunque el vino tiene un efecto menor.

 

CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA

Hay hábitos que podemos cambiar y que pueden reducir los niveles de ácido úrico ayudando a prevenir los ataques o hacerlos menos graves. Los alimentos que contienen altos niveles de sustancias químicas llamadas purinas deben evitarse incluyendo: carne roja (ternera, cerdo, cordero), vísceras (hígado, riñones), caza (conejo, venado, faisán), pescados y mariscos (mejillones, cangrejos, camarones), pescado azul (caballa, sardinas, sardinas, arenques) y los alimentos que contienen levadura o extractos de carne. De acuerdo con el Gout Society, los alimentos que contienen una cantidad moderada de purinas deben comerse con mesura: aves, setas, cereales integrales, guisantes secos, habas y legumbres, y ciertas verduras como espárragos, coliflor y espinaca.
Hasta hace poco la gota se asoció con hombres ricos mayores y acomodados, que comían y bebían demasiado. Sin embargo hoy en día los casos se han disparado.
Los expertos creen que el consumo diario de tan sólo dos refrescos endulzados con azúcar o bebidas altas en fructosa, puede aumentar el riesgo. Sin embargo, es importante beber mucha agua, ya que puede impedir la formación de cristales de ácido úrico.
De acuerdo con la Arthritis Research del Reino Unido, hay cierta convicción de que el consumo de café puede ayudar a los riñones a excretar más cantidad de ácido úrico al igual que los alimentos que contienen altos niveles de vitamina C incluyendo muchas frutas y verduras: pimientos rojos, amarillos y verdes, guayabas, verduras de hoja verde como la col rizada, el kiwi, brócoli, bayas y cítricos.
El ejercicio moderado es saludable para las articulaciones. La natación es ideal, mantiene las articulaciones en movimiento y no pone ningún tipo de presión sobre ellas, pues el agua soporta su peso.
Los tratamientos convencionales previenen y alivian los síntomas de un ataque. Sin embargo, varios de éstos tienen efectos secundarios comunes, por lo que es buena idea hablar de esto con su médico o revisar la información contenida en el envase o en el paquete del fármaco.

 

REMEDIOS NATURALES

– CEREZAS CIDAS: Los antioxidantes encontrados en las cerezas ácidas, llamados antocianidinas, ofrecen una amplia gama de beneficios para la salud. De hecho, hay cierta evidencia de que pueden ayudar a reducir los niveles de ácido úrico en la sangre (ií). En un ensayo, los voluntarios con gota hallaron que su riesgo de tener un ataque fue de un 35% menos después de tomar extracto de cereza, en comparación de cuando no lo tomaron (iii).

– ACEITES DE PESCADO: Si bien los pescados grasos contienen altos niveles de purinas, éstos se encuentran en la carne de los peces, y no en los suplementos, los cuales son altamente purificados y destilados. Los Omega 3 actúan en la produccion natural del cuerpo de prostaglandinas antiinflamatorias.

– VITAMINAS C Y E: Estas vitaminas pueden ayudar a proporcionar un apoyo antioxidante general, y hay evidencia interesante de que la vitamina C puede reducir los niveles de ácido úrico (aunque el estudio se llevó a cabo en personas que no estaban enfermos de gota) (IV).

– QUERCETINA: Este bioflavanoide tiene propiedades antioxidantes. Se encuentra en las cebollas, el té negro, pomelos y manzanas y se ha estudiado que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio que podría ser útil

Según un nuevo estudio hay mayor riesgo de síndrome metabólico al consumir bebidas azucaradas, light y zumos de frutas

El síndrome metabólico es un conjunto de problemas que se denominan “factores de riesgo”. La gente debe presentar tres o más de los siguientes factores de riesgo para que los médicos consideren que presenta un síndrome metabólico:

exceso de grasa corporal (cuerpo en forma de manzana)
hipertensión arterial
niveles anómalos de grasas en sangre (colesterol y triglicéridos)
elevada concentración de azúcar en sangre
Los problemas de hipertensión y los de colesterol pueden parecer propios de la gente mayor. Esto es lo que ocurría en el pasado, pero ha dejado de ser cierto. Las probabilidades de desarrollar este tipo de problemas aumentan cuando una persona tiene sobrepeso, y hay muchos niños y adolescentes que caen dentro de esta categoría. Casi uno de cada 10 adolescentes, y más del tercio de los adolescentes obesos, tienen síndromes metabólicos.

Beber más de cinco vasos por semana de bebidas azucaradas o edulcoradas, incluyendo las bebidas light y los zumos de fruta, aumenta la obesidad abdominal, la hipertensión arterial, los niveles de triglicéridos en sangre y reduce el colesterol bueno. Estas son las principales conclusiones de una investigación realizada en 1.868 personas de entre 55 y 80 años con alto riesgo cardiovascular.

Las personas que consumen más de cinco vasos por semana de bebidas azucaradas y bebidas endulzadas sin azúcar presentan, respectivamente, un 43 y un 74 por ciento más riesgo de desarrollar síndrome metabólico que los que toman menos de un vaso a la semana. También se ha demostrado que un consumo elevado de zumos de fruta naturales y envasados eleva el riesgo de padecer este síndrome con el tiempo. Son los resultados de una investigación desarrollada por Cíntia Ferreira-Pego y diri-gida por Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, director de la Unidad de Nutrición Humana de la Facul-ad de Medicina y Ciencias de la Salud, que pertenece a la Universidad Rovira i Virgili e investigador principal de la red Ciberobn del Instituto de Salud Carlos III. La investigación también demuestra que, un consumo de más de cinco vasos por semana de cualquiera de estas bebidas, eleva no solo el riesgo de desarrollar síndrome metabólico sino también de presentar algunos de sus componentes. En el caso de las bebidas azucaradas, incrementa un 9% el riesgo de hipertensión y también de presentar niveles bajos de colesterol HDL.
En cuanto a las bebidas conocidas como light o diety los zumos de fruta naturales, su consumo también se asoció con un mayor riesgo de obesidad abdominal. El estudio forma parte del estudio Predimed (prevención primaria de la enfermedad cardio-vascular con dieta mediterránea) y se ha publicado en Journal of Nutrition. Los resultados refuerzan la hipótesis de que las bebidas azucaradas o edulcoradas y los zumos de fruta deben estar en la cima de la pirámide nutricional, recomendando reducir su consumo.

Efectos en la salud del desequilibrio de estrógenos en el cuerpo

El estrógeno son un conjunto de hormona sexuales que tienen en el cuerpo tanto hombres como mujeres.

En las mujeres estas hormonas tienen un papel más relevante ya que son las que permiten el desarrollo de los órganos sexuales pero además regulan el sistema reproductivo.

En las mujeres es vital que los niveles de estrógenos sean los adecuados para estar saludables.

Si se tienen menos estrógeno de lo normal se tendrá algunos efectos negativos en el cuerpo pero también por el exceso. Por eso es importante tener equilibrado el nivel de estrógenos en el organismo.

estrogeno

Los efectos en la salud de los desequilibrios en los estrógenos son:

-en los hombres los altos niveles de estrógeno reducen el apetito sexual, generan fatiga crónica, se pierde masa muscular y se incrementa el riesgo de sufrir cáncer de próstata.

-en las mujeres tener demasiado estrógeno puede generar síntomas intensos durante el ciclo menstrual, incremento del peso, alergia, depresión y osteoporosis. También aumenta el riesgo de padecer algunos tipos de cáncer.

 

Los factores que desequilibran los niveles de estrógeno en el cuerpo son:

-estrés

-obesidad

-exposición a xenoestrogenos que son sustancias que se encuentran en pesticidas, plásticos entre otros productos de uso cotidiano

Es muy importante que hombres y mujeres tengan en equilibrio su nivel de estrógeno para estar saludables.

Una forma natural de regularla es consumiendo vegetales crudos como brócoli, coliflor entre otros, que ayudan a bajar el nivel de estrógeno si está demasiado alto en el cuerpo. 

Prevención de cancer de higado

e ha observado que existen más casos de cancer de higado en las zonas donde hay más hepatitis C y más casos de alcoholismo, así como una tasa de obesidad más alta. Estos factores, poco a poco, aumentan el riesgo de padecer cáncer hepático en las sociedades más desarrolladas, como en EE.UU. y el norte de Europa, mientras en Europa del sur, por ahora, hay cierta estabilidad. En España es un problema relevante, ya que se detectan entre 10 y 11 casos por cada 100.000 habitantes y año. A pesar de considerarse una incidencia intermedia, el porcentaje se dispara cuando se sufre cirrosis y, en este segundo supuesto, oscila entre el 3% y el 5% anual.

“El riesgo es elevado y, hoy en día, el desarrollo de cáncer es la primera causa de muerte por cirrosis hepática”, enfatiza Jordi Bruix, jefe del grupo de investigación BCLC (Barcelona Clinic Liver Cancer). El BCLC es un grupo que analiza el cáncer de hígado en el Hospital Clínic, de Barcelona, coimpulsado por los doctores Bruix y Concepció Bru, que ha alcanzado un gran prestigio internacional en el ámbito de la investigación. Entre otros méritos, ha sido el embrión de la creación, en 2007, de la Asociación Internacional del Cáncer de Hígado.

Factores de riesgo del cáncer hepático

Las principales causas de cáncer hepático en España son el virus de la hepatitis C (VHC) y el consumo de alcohol. No obstante, en este momento, destaca un factor de riesgo emergente que se debe tener en cuenta cada vez más: la epidemia de obesidad y el padecimiento del síndrome metabólico, que supone tener tres o más factores de riesgo cardiovascular, según ha destacado Bruix. La infección por el virus de la hepatitis B (VHB) también es otro factor de riesgo, aunque en la actualidad ya está disponible una vacuna frente a éste.

La consecuencia de la obesidad y el síndrome metabólico es un problema de salud denominado esteatohepatitis no alcohólica, que consiste en tener el hígado graso, otro factor de riesgo y preludio del cáncer de hígado. La esteatohepatitis no alcohólica es un trastorno del metabolismo, en el hígado, que se caracteriza por daño mitocondrial (de una parte de las células llamada mitocondrias). Puede progresar a cirrosis y de ahí a cáncer hepático. En EE.UU., el aumento de la incidencia de cáncer de hígado es paralelo al aumento de los casos de obesidad.

Hace unos años, la obesidad se desarrollaba en edades más avanzadas, a partir de los 50, 80 o 90 años, y tenía menos impacto en la población joven. Sin embargo, ahora, la población padece obesidad entre 20 y 25 años antes, a los 60 o 70 años. Además, cada vez más, se constata el incremento de pacientes en los grupos de cáncer hepático o del programa de trasplante de hígado sin ninguno de los factores de riesgo clásicos (infección viral y consumo abusivo de alcohol), sino obesidad e hígado graso.

La obesidad y el sobrepeso ligero no constituyen un factor de riesgo intenso, mientras que la obesidad mórbida sí lo es. Datos recientes señalan que ésta se traduce en afectación hepática. “A más obesidad, más daño hepático, es una relación bien consolidada”, según Bruix.

De la cirrosis al cáncer

La cirrosis es el resultado de la inflamación mantenida del hígado, a causa de un virus, del alcohol o de una enfermedad que provoca un depósito de hierro (hemocromatosis hereditaria). Esta inflamación mantenida cicatriza y, a pesar de que al principio es de poca magnitud, con el tiempo se extiende a más zonas. De este modo, el hígado se torna cirrótico, es decir, irregular, duro, rugoso y con cicatrices, a diferencia del hígado sano, que es liso y brillante.

Cuando la cirrosis está descompensada, ocurren sangrados por varices o hemorragias digestivas y las personas adquieren un color amarillento. No obstante, los pacientes con cirrosis pueden hacer una vida normal, siempre que no se descompensen, informa Bruix.

La cara negativa de padecer cirrosis es que puede progresar hasta provocar cáncer de hígado. Por este motivo, el objetivo de los tratamientos debe ser curar la enfermedad hepática crónica para evitar la transformación hacia cirrosis y después, a cáncer hepático. Esto ocurre porque la inflamación del hígado induce cambios genéticos en las células neoplásicas, que resultan en cáncer. Todavía hoy se desconoce por qué, a partir de los distintos factores de riesgo mencionados, algunas personas desarrollan cáncer y otras no. De ahí que todas deban seguir la misma prevención.

 

 

Las medidas preventivas

La prevención del cáncer de hígado en la población general pasa por evitar los factores de riesgo que pueden dañar este órgano, como el alcohol, el sobrepeso y la obesidad y contraer infecciones por los virus VHC y VHB. Aunque se dispone de una vacuna frente al VHB, se carece de ella frente al VHC. Éste se contrae por contacto con la sangre infectada de otra persona, por lo que se deben evitar prácticas de riesgo, como manipular una aguja contaminada o hacerse un piercing sin las medidas higiénicas adecuadas, entre otras precauciones. También se transmite a través de las relaciones sexuales, por lo que se aconseja el uso del preservativo.

Si una persona contrae una infección por VHC o VHB debe tratarse. Las infecciones hepáticas crónicas se tratan con interferón y ribavirina. La tasa de respuesta a este tratamiento es del 50%. Gracias a esta terapia, se controla la replicación viral para evitar la cirrosis y, de este modo, el cáncer hepático, ya que “a más cantidad de virus, más riesgo de cáncer. Si no hay cirrosis, no hay este riesgo”, recalca Bruix.

La disponibilidad de estos tratamientos supondrá que, en lo sucesivo, las infecciones por VHC y VHB tengan un menor peso en el desarrollo de cáncer hepático, a favor de otros factores de riesgo como el alcoholismo, la obesidad y el síndrome metabólico, advierte este experto.

 

 

Detección precoz para todos

El cáncer hepático tarda años en desarrollarse, hasta 20 o 30. Es el final de un proceso que comprende la infección del hígado, su inflamación y la formación de un tumor. Puesto que, a priori, no se sabe qué pacientes con una enfermedad hepática crónica lo desarrollarán y quiénes no, la detección precoz de este cáncer se realiza de manera general, en todos los pacientes hepáticos.

Para detectar el cáncer de hígado en fase inicial, se recomienda hacer un screening o cribado, con una ecografía abdominal y, según las últimas recomendaciones de las guías estadounidenses, cada seis meses, en las personas con factores de riesgo: quienes padecen una enfermedad hepática, como la hepatitis causada por el VHC o el VHB, cirrosis hepática o quienes ingieren alcohol. No obstante, muchos de estos pacientes no desarrollarán cáncer.

El objetivo de médicos e investigadores especialistas es “ser capaces de planificar cribados más ajustados, en función del riesgo, e investigar qué pacientes es seguro que no tendrán cáncer y, por lo tanto, no necesitarán este screening”, explica Bruix.

El objetivo del screening es detectar el cáncer de hígado en una fase inicial o temprana, cuando todavía se puede curar y lograr una buena supervivencia. En la actualidad, sin embargo, este diagnóstico precoz se consigue solo en el 10% de los casos, denuncia Bruix. Si los pacientes se sometieran a controles de forma regular, con ecografía abdominal realizada por expertos, esta detección podría ascender al 40%, como ocurre en Japón. En este país nipón, gracias a su política sanitaria, esta prueba está bien consolidada y la detección precoz alcanza al 60% de los pacientes.

TRATAMIENTOS Y SUPERVIVENCIA
Una vez que se diagnostica el cáncer de hígado, se combate con distintos tratamientos, desde la cirugía convencional hasta un trasplante de hígado en los casos más graves. Otras opciones terapéuticas son la ablación percutánea, que consiste en introducir una aguja en el tumor, de manera habitual, bajo control ecográfico, aumentar la temperatura e inyectar alcohol en los tumores de 2 centímetros; la ablación por radiofrecuencia, otra técnica mínimamente invasiva para destruir los tumores de menos de 2 cm; o la quimioembolización, que consiste en administrar de forma local, en tumoraciones limitadas, quimioterapia combinada con otro procedimiento conocido como embolización. Cuando el cáncer está en una fase muy avanzada, se administra un fármaco denominado sorafenib, que es un tratamiento de segunda línea, expone Bruix.

Además, se investiga en una nueva técnica, la radioembolización o inyección de unas microesferas de cristal, que son radiactivas y contienen ytrio-90 (TheraSphere ®), en el hígado. Para ello, se accede mediante un catéter a través de la arteria hepática y se buscan los vasos sanguíneos que irrigan el tumor, para así tratarlo. Con esta técnica, se minimiza el efecto sobre el tejido sano. “Debemos ver cuál es su eficacia e impacto en la supervivencia”, afirma Bruix.

Sobrevivir a un cáncer de hígado está muy relacionado con el hecho de diagnosticarlo en una fase inicial. La tasa de supervivencia se sitúa en torno al 60% o 70% a los cinco años, cuando el diagnóstico es precoz; es del 70% en los pacientes trasplantados vivos, a los cinco años del diagnóstico; del 50% a los tres años, tras la quimioembolización; y del 50% al año o año y medio, cuando se aplica el tratamiento sistémico con sorafenib, según datos de Bruix.

La alimentación caprichosa en los niños puede generar ansiedad y depresión en los padres

uevas investigaciones sugieren que la ansiedad y depresión de los padres se asocia con un mayor riesgo de convertirse en niños comedores quisquillosos.

Aproximadamente el 30% de los niños de 4 años en los Países Bajos son quisquillosos con la comida y más propensos que aquellos cuyos padres no sufrieron de ansiedad o depresión durante el embarazo o en las primeras etapas infantiles, según se ha publicado en un estudio en Archives of Disease. El estudio incluye 4.746 niños de 4 años y sus padres, encontrándose una relación directa entre esta edad y un comportamiento quisquilloso para comer y las madres que tuvieron ansiedad o depresión durante el embarazo y período preescolar, así como los padres con depresión durante el embarazo o ansiedad durante los primeros años de vida. La asociación entre la ansiedad y depresión materna y los comportamientos con la comida en los niños es, en gran medida, consistente en investigaciones previas, las cuales no han sido capaces de especificar la relación entre el estado mental de la madre, como causa del efecto en los niños con un comportamiento más caprichoso comiendo.
De forma similar, se observó la relación entre la depresión paterna durante el embarazo y actitudes en los niños hacia la alimentación, que podría ser debido, a la naturaleza hereditaria de la depresión, según se sugiere en el estudio. Como resultado, los investigadores sugieren que el estado mental de los padres podría ser considerado, previniendo o gestionando la alimentación de estos niños, la cual puede inducir a estreñimiento, problemas de peso y comportamiento lo que, a su vez, puede provocar más estrés en los padres y potencialmente exacerbar la situación.

 

Circular Periodo Vacacional Julio 2016

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