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CIRCULAR 19/03/2018

CIRCULAR PERIODO VACACIONAL

Ayudas para evitar el mal aliento

uchas personas sufren de mal aliento de vez en cuando, y éste se presenta en muchas formas y afecta a una de cada cuatro personas normalmente. Las principales culpables de mal aliento son las bacterias, de las cuales se cree que haya alrededor de 500 tipos diferentes solo en la boca. Estas crecen en el entorno natural de la boca, con su cálida temperatura y alta humedad, y la mayoría de ellas originan los productos químicos que causan el mal aliento, tales como el sulfuro de hidrógeno. En el caso del mal aliento temprano en la mañana, es porque las bacterias de la boca comienzan a digerir partículas de comida que no se eliminaron por la saliva durante la noche, (ya que se tiende a producir niveles mucho más bajos de saliva cuando dormimos), y como éstas partículas están digiriéndose, crean mal aliento.

La mala higiene bucal es otra de las principales causas, ya que no usar de manera regular el cepillado y el hilo dental puede dejar partículas de alimentos atrapadas entre los dientes, las cuales son descompuestas por las bacterias. Otras causas comunes incluyen fumar, beber alcohol o café, y comer alimentos con sabores fuertes, como el ajo y la cebolla. También una dieta alta en proteínas o muy baja en calorías puede hacer que su aliento huela, ya que su cuerpo descompone sustancias grasas que liberan las llamadas cetonas.

También existen medicamentos que causan mal aliento. Si está tomando alguno, hable con su médico para averiguar si podría tomar un medicamento alternativo.

 

CÓMO COMPROBAR EL ALIENTO POR UNO MISMO

El problema con el mal aliento es que puede ser difícil de detectar por sí mismo. Algunas personas también creen que tienen mal aliento (halitofobia), cuando realmente no lo tienen o ya han superado esta condición. Hay una forma sencilla de averiguar si su aliento huele. Puede lamer el interior de su muñeca y esperar hasta que la saliva se seque. Luego huela su muñeca, y si no huele muy bien, es probable que tenga mal aliento.

 

EL MAL ALIENTO Y LA SALUD ORAL

También puede ser señal de que existe una enfermedad de las encías. Si las encías están inflamadas, adoloridas o infectadas, y escupe sangre después de cepillarse los dientes, la etapa de la enfermedad de las encías que le está afectando se llama gingivitis. Esta es una condición común que se cree que afecta a más de la mitad de todos los adultos, sin embargo, si no se toman medidas para tratarla, puede pasar a la próxima etapa, llamada periodontitis. Esto puede causar problemas más graves como la pérdida de dientes o dientes flojos, retracción de las encías y afección en el hueso de la mandíbula. Cómo prevenir la enfermedad de las encías: Si tiene un mal aliento persistente y sospecha que puede tener un problema en las encías, trate de ver a su dentista e higienista dental regularmente. Ellos pueden indicarle cómo mejorar su higiene bucal, así como limpiar sus dientes a fondo para eliminar cualquier placa endurecida. Además le mostrará como mantener su lengua limpia (mediante el cepillado o raspado de la parte superior de la misma), ya que las bacterias pueden vivir en la superficie de la lengua. Problemas de salud que lo causan: Sinusitis, bronquiectasias, bronquitis, diabetes, helicobacter pylori, enfermedad por reflujo gastro-esofágico, estreñimiento, xerostomía, y otras condiciones poco comunes como son los trastornos metabólicos.

 

AUTO AYUDA PARA EL MAL ALIENTO

1 Beba mucho líquido, preferiblemente agua, para detener la resequedad boca.

2 Trate de no beber demasiado té y café.

3 También el alcohol puede resecar la boca demasiado

4. Si tiene la boca seca, pruebe los chicles sin azucar, para así estimular la producción de saliva.

5. Reduzca el consumo de alimentos que pueden hacer que su aliento huela. También de los alimentos azucarados, ya que las bacterias prosperan en el azúcar

6. Otros alimentos que ayudan a combatir el mal aliento son: los yogures naturales sin azúcar y las verduras crudas crujientes.

7. En lugar de las especias, alterne otras hierbas como el perejil, ya que puede ayudara mantener la boca con olor fresco gracias al hecho de que contiene clorofila. Pocas cosas son más propensos a causar el mal aliento que fumar.

 

SUPLEMENTOS NUTRICIONALES QUE AYUDAN A EVITAR EL MAL ALIENTO
Aceite de menta. El mentol hallado en el aceite de menta es un ingrediente encontrado en muchos productos para halitosis.

 

Probióticos. Muchos dentistas creen que el mal aliento puede ser causado por un crecimiento excesivo de bacterias que producen compuestos con olor fétido en la boca. Los productos tales como los acidophilus son bien conocidos por sus beneficios en la salud digestiva, ya que la investigación sugiere que pueden ayudara reducir el mal aliento.

 

Coenzima Q10. Si el mal aliento es causado por problemas en las encías como la gingivitis, otro suplemento que puede ser útil es la Co-Q10, Algunos creen que ayuda a mejorar la circulación en los tejidos de las encías afectadas. Los estudios también confirman que puede haber un vínculo entre la Co-Q10 y la mejora de la enfermedad de las encías, reduciendo el sangrado y la inflamación.

 

Los fructo-oligosacáridos o FOS. Son un tipo de fibra soluble que el cuerpo no puede digerir completamente, y las partes no digeridas proporcionan alimento para las bacterias intestinales que ayudan a mantener su sistema digestivo saludable. Una de las condiciones del FOS es que se utiliza a menudo para el estreñimiento, lo que puede ser útil si tiene mal aliento como efecto secundario de sufrir estreñimiento. FOS está disponible como un suplemento nutricional (normalmente en forma de polvo) pero también en alimentos como los espárragos, alcachofa, los puerros, las cebollas y las habas de soja.

10 Sencillos Consejos Que Te Ayudaran a Dormir Mejor

  1. Evitar el uso de dispositivos electrónicos con emisión de luz al menos dos horas antes del horario de sueño habitual.
  2. Utilizar programas que cambien el espectro de emisión de luz de los dispositivos electrónicos desplazando la emisión de luz azul y verde hacia el amarillo, anticipando el momento de acostarse
  3. Dormir en la oscuridad, no dejando la luz o la televisión encendidas. Utilizar un antifaz en el caso de que no pueda evitarse la contaminación lumínica de la calle.
  4. Asegurar que el ambiente para dormir sea silencioso. Elegir la habitación más aislada de la casa. Si es necesario, se puede insonorizar con un buen aislante acústico.
  5. Mantener la temperatura de la habitación entre 18 – 21°C.
  6. Elegir el colchón de firmeza media: ni demasiado blando ni demasiado duro. Probar el colchón antes de comprarlo; tumbarse durante varios minutos, siendo necesario que si va a ser compartido, lo prueben ambas a la vez. Evitar las almohadas muy altas y las de plumas.
  7. Mantener la habitación limpia y ordenada para fomentar la tranquilidad.
  8. Procurar pintar el dormitorio con tonos pastel (azul, verde, amarillo, lila) o en tonos neutros. Evitar los colores intensos y excitantes.
  9. Evitar colocar accesorios en la habitación que no tengan relación con el sueño, como televisores, ordenadores, radio y apagar el móvil o dejarlo fuera de la habitación
  10. Utilizar la habitación únicamente para dormir y para relaciones sexuales. El área de trabajo debe estar siempre fuera de la habitación.

Circular Prestamo Especial FONJUPROF

CIRCULAR VACACIONES SEMANA SANTA

La alimentación caprichosa en los niños puede generar ansiedad y depresión en los padres

uevas investigaciones sugieren que la ansiedad y depresión de los padres se asocia con un mayor riesgo de convertirse en niños comedores quisquillosos.

Aproximadamente el 30% de los niños de 4 años en los Países Bajos son quisquillosos con la comida y más propensos que aquellos cuyos padres no sufrieron de ansiedad o depresión durante el embarazo o en las primeras etapas infantiles, según se ha publicado en un estudio en Archives of Disease. El estudio incluye 4.746 niños de 4 años y sus padres, encontrándose una relación directa entre esta edad y un comportamiento quisquilloso para comer y las madres que tuvieron ansiedad o depresión durante el embarazo y período preescolar, así como los padres con depresión durante el embarazo o ansiedad durante los primeros años de vida. La asociación entre la ansiedad y depresión materna y los comportamientos con la comida en los niños es, en gran medida, consistente en investigaciones previas, las cuales no han sido capaces de especificar la relación entre el estado mental de la madre, como causa del efecto en los niños con un comportamiento más caprichoso comiendo.
De forma similar, se observó la relación entre la depresión paterna durante el embarazo y actitudes en los niños hacia la alimentación, que podría ser debido, a la naturaleza hereditaria de la depresión, según se sugiere en el estudio. Como resultado, los investigadores sugieren que el estado mental de los padres podría ser considerado, previniendo o gestionando la alimentación de estos niños, la cual puede inducir a estreñimiento, problemas de peso y comportamiento lo que, a su vez, puede provocar más estrés en los padres y potencialmente exacerbar la situación.

 

Circular 23/03/2017 Docentes Nuevo Ingreso

CIRCULAR 16/03/2017

Cuando no se hace bien la digestión por falta de ácido en el estomago: Hipoclorhidria

La Hipoclorhidria es un trastorno del estómago que se caracteriza por la falta de ácido clorhídrico en el estómago, necesario para la digestión de los alimentos y el aprovechamiento de ciertos nutrientes.
El estómago es uno de los órganos más sorprendentes de nuestro cuerpo. Es capaz de soportar niveles de pH muy bajos, que para otros tejidos serían dañinos, y realizar funciones gracias a las cuales podemos nutrir cada una de nuestras células. Sin embargo, el estómago, como otros órganos, sufre el paso del tiempo; por ello, y por otras razones, se disminuye la secreción del ácido clorhídrico (HCI).
El HCI es responsable de la digestión de las proteínas, de destruir organismos patógenos y de provocar la secreción del resto de jugos digestivos. Para muchos, el ardor de estómago es un problema, pero en esta ocasión nos dedicaremos a aquellos que no pueden aprovechar lo que comen porque no tienen suficiente ácido clorhídrico y, por ello, pueden ver mermada su salud con síntomas de debilidad, desvitalización, cansancio, digestiones lentas, debilidad muscular, o de aquellos que a pesar de entrenar bien, no ven resultados en su masa muscular. ¿Por qué?

Necesita acidez

La transformación de los hidratos de carbono comienza en la boca con la acción de la ptialina presente en la saliva. La masticación realiza una transformación mecánica que, además de disgregar los alimentos en trozos más pequeños, los mezcla con la saliva. Por ello es tan importante masticar bien. Una vez que hemos masticado y mezclado los alimentos con saliva, pasan al esófago y llegan al estómago.
El estómago es un órgano maravilloso preparado para soportar niveles de pH muy bajos y ácidos, tanto como lo crea la presencia de ácido clorhídrico en el jugo gástrico. El HCI se segrega cuando los alimentos llegan al estómago, y tiene diversas funciones:

  • apoya la función de la pepsina
  • actúa sobre las proteínas que hemos ingerido desnaturalizándolas, es decir, destruyendo su conformación para que puedan ser liberados los aminoácidos en el proceso digestivo
  • ayuda en la digestión de los polisacáridos o hidratos de carbono
  • colabora para mantener un medio lo más aséptico posible para protegernos de organismos patógenos

La pepsina segregada en el estómago actúa sobre las proteínas, pero para ello necesita un cierto nivel de acidez que genera la presencia de ácido clorhídrico; es decir, que sin ácido clorhídrico suficiente, las proteínas pasarán hacia el intestino delgado sin haber sido suficientemente transformadas, por lo que pueden generar putrefacción. Por otra parte, los hidratos de carbono que tampoco son convenientemente modificados, continúan igualmente su tránsito hacia el intestino con mayor probabilidad de fermentación.
La fermentación y la putrefacción por una inadecuada digestión de las proteínas y de los hidratos de carbono genera hinchazón, problemas de ritmo intestinal, intoxicación interna y sobrecarga hepatobiliar.
Los jugos gástricos, como en una cadena de reacciones, apoyan el inicio de liberación de bilis desde la vesícula biliar que actuará sobre los lípidos y realizará acciones antisépticas. Sin suficiente cantidad de bilis o sin una adecuada liberación de la misma, existe fisiológicamente mayor probabilidad de que se formen cálculos biliares y daño hepatobiliar en general. Por otra parte, el páncreas tampoco es estimulado, y los jugos pancreáticos son insuficientes, la amilasa pancreática no puede actuar debidamente sobre los hidratos de carbono. Por último, la asociación de jugo pancreático y de bilis no es adecuada: no se pueden digerir bien los lípidos.
Podríamos resumir diciendo que cuando falla o es insuficiente el primer eslabón esencial de la cadena digestiva, el ácido clorhídrico, el resto puede fallar y los nutrientes básicos se quedan sin ser extraídos de los alimentos; además, ciertas vitaminas como la B12 tampoco se pueden crear, no se asimilan bien los minerales como el hierro, el calcio, el zinc, el magnesio, etc.

 

Causas de la hipoclorhidria

Entre las causas, hoy en día encontramos como punto principal el estrés. Éste hace que los procesos digestivos no sean prioritarios, y nuestro organismo cree que estamos en una huída continua ante un terrible acontecimiento, así que no hace falta digerir… sino salir corriendo. Si alguna vez ha sufrido un “corte de digestión” por un disgusto, sabe a lo que nos referimos.

Un problema hipofisiario puede debilitar la secreción de jugos gástricos y, por tanto, minimizar la presencia de HCI en el estómago. El abuso de antiácidos convencionales e inhibidores de protones contrarrestan la acción del ácido clorhídrico que es necesario para la digestión. El hipotiroidismo, la deficiencia de vitaminas del grupo B o la ingesta excesiva de carbohidratos son otras de las causas de deficiencia de ácido clorhídrico. El envejecimiento afecta a todo el organismo y disminuye la secreción de hormonas. Asimismo, la capacidad de formar y liberar jugo gástrico que contiene HCI también disminuye, por lo que lo previsible es que las personas de edad avanzada tengan hipoclorhidria. A partir de los 35 años disminuye la secreción natural de HCI.

Consecuencias de una insuficiente cantidad de ácido clorhídrico

–> Dolor e hinchazón epigástrica, digestiones lentas, hinchazón abdominal.

–> Debilidad, cansancio.

–> Debilidad muscular.

–> Trastornos neurológicos o nerviosos debidos a la falta de vitaminas como la B12.

–> Trastornos tróficos debido a la falta de hierro y posible anemia.

–> Uñas quebradizas o estriadas, pelo débil.

–> Debilidad ósea, osteoporosis.

–> Mayor posibilidad de gastroenteritis infecciosas.

–> Intolerancias alimentarias y alergias.

–> Tasas de triglicéridos y colesterol elevadas.

–> Cálculos biliares.

–> Trastornos cardiovasculares.

Suplementación

Los especialistas y los estudios demuestran que una suplementación con 324mg de betaína-HCI durante las comidas ayuda a tener el ácido clorhídrico que nuestro organismo no segrega convenientemente. Además, si se asocia con 5mg de pepsina, emulamos el jugo gástrico. Para un mejor funcionamiento de estos suplementos y una mejor recuperación del organismo, es conveniente asociar una fórmula multivitamínica o, al menos, un suplemento con las vitaminas del grupo B. La betaína-HCI con las vitaminas del grupo B y el ácido fólico pueden ayudar a que se generen menores niveles de homocisteína, un aminoácido ligado a mayor probabilidad de afecciones cardiovasculares.
Por otra parte, se ayuda a cuidar del bienestar hepatobiliar, previniendo o disminuyendo la formación de cálculos biliares. El intestino se puede beneficiar de las acciones antisépticas conjuntas del ácido clorhídrico y de la bilis, previniendo infecciones intestinales que pueden transmitirse a otros órganos. Tejidos como las uñas, el pelo o los huesos se pueden fortalecer, y en general todas
las consecuencias enumeradas anteriormente se ven beneficiadas.
Además, la suplementación ayuda a mejorar los resultados de la práctica deportiva, ya que el aprovechamiento de las proteínas y de los hidratos de carbono es mejor, lo cual significa que se extraen de forma óptima de los alimentos los aminoácidos necesarios para crear, mantener y reparar los músculos, tendones y ligamentos, y, a la par, el soporte energético del organismo está optimizado.
En conclusión, sabemos que no es lo mismo alimentarse que nutrirse, y una hipoclorhidria representa precisamente ese concepto: podemos comer los alimentos de mejor calidad, pero si no tenemos suficiente HCI en nuestro estómago, nuestras células estarán hambrientas como si no nos alimentáramos porque los nutrientes no llegan, y nuestro organismo se irá cargando de toxinas debido a los alimentos mal digeridos.