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CIRCULAR VACACIONES SEMANA SANTA

La alimentación caprichosa en los niños puede generar ansiedad y depresión en los padres

uevas investigaciones sugieren que la ansiedad y depresión de los padres se asocia con un mayor riesgo de convertirse en niños comedores quisquillosos.

Aproximadamente el 30% de los niños de 4 años en los Países Bajos son quisquillosos con la comida y más propensos que aquellos cuyos padres no sufrieron de ansiedad o depresión durante el embarazo o en las primeras etapas infantiles, según se ha publicado en un estudio en Archives of Disease. El estudio incluye 4.746 niños de 4 años y sus padres, encontrándose una relación directa entre esta edad y un comportamiento quisquilloso para comer y las madres que tuvieron ansiedad o depresión durante el embarazo y período preescolar, así como los padres con depresión durante el embarazo o ansiedad durante los primeros años de vida. La asociación entre la ansiedad y depresión materna y los comportamientos con la comida en los niños es, en gran medida, consistente en investigaciones previas, las cuales no han sido capaces de especificar la relación entre el estado mental de la madre, como causa del efecto en los niños con un comportamiento más caprichoso comiendo.
De forma similar, se observó la relación entre la depresión paterna durante el embarazo y actitudes en los niños hacia la alimentación, que podría ser debido, a la naturaleza hereditaria de la depresión, según se sugiere en el estudio. Como resultado, los investigadores sugieren que el estado mental de los padres podría ser considerado, previniendo o gestionando la alimentación de estos niños, la cual puede inducir a estreñimiento, problemas de peso y comportamiento lo que, a su vez, puede provocar más estrés en los padres y potencialmente exacerbar la situación.

 

Circular 23/03/2017 Docentes Nuevo Ingreso

CIRCULAR 16/03/2017

Cuando no se hace bien la digestión por falta de ácido en el estomago: Hipoclorhidria

La Hipoclorhidria es un trastorno del estómago que se caracteriza por la falta de ácido clorhídrico en el estómago, necesario para la digestión de los alimentos y el aprovechamiento de ciertos nutrientes.
El estómago es uno de los órganos más sorprendentes de nuestro cuerpo. Es capaz de soportar niveles de pH muy bajos, que para otros tejidos serían dañinos, y realizar funciones gracias a las cuales podemos nutrir cada una de nuestras células. Sin embargo, el estómago, como otros órganos, sufre el paso del tiempo; por ello, y por otras razones, se disminuye la secreción del ácido clorhídrico (HCI).
El HCI es responsable de la digestión de las proteínas, de destruir organismos patógenos y de provocar la secreción del resto de jugos digestivos. Para muchos, el ardor de estómago es un problema, pero en esta ocasión nos dedicaremos a aquellos que no pueden aprovechar lo que comen porque no tienen suficiente ácido clorhídrico y, por ello, pueden ver mermada su salud con síntomas de debilidad, desvitalización, cansancio, digestiones lentas, debilidad muscular, o de aquellos que a pesar de entrenar bien, no ven resultados en su masa muscular. ¿Por qué?

Necesita acidez

La transformación de los hidratos de carbono comienza en la boca con la acción de la ptialina presente en la saliva. La masticación realiza una transformación mecánica que, además de disgregar los alimentos en trozos más pequeños, los mezcla con la saliva. Por ello es tan importante masticar bien. Una vez que hemos masticado y mezclado los alimentos con saliva, pasan al esófago y llegan al estómago.
El estómago es un órgano maravilloso preparado para soportar niveles de pH muy bajos y ácidos, tanto como lo crea la presencia de ácido clorhídrico en el jugo gástrico. El HCI se segrega cuando los alimentos llegan al estómago, y tiene diversas funciones:

  • apoya la función de la pepsina
  • actúa sobre las proteínas que hemos ingerido desnaturalizándolas, es decir, destruyendo su conformación para que puedan ser liberados los aminoácidos en el proceso digestivo
  • ayuda en la digestión de los polisacáridos o hidratos de carbono
  • colabora para mantener un medio lo más aséptico posible para protegernos de organismos patógenos

La pepsina segregada en el estómago actúa sobre las proteínas, pero para ello necesita un cierto nivel de acidez que genera la presencia de ácido clorhídrico; es decir, que sin ácido clorhídrico suficiente, las proteínas pasarán hacia el intestino delgado sin haber sido suficientemente transformadas, por lo que pueden generar putrefacción. Por otra parte, los hidratos de carbono que tampoco son convenientemente modificados, continúan igualmente su tránsito hacia el intestino con mayor probabilidad de fermentación.
La fermentación y la putrefacción por una inadecuada digestión de las proteínas y de los hidratos de carbono genera hinchazón, problemas de ritmo intestinal, intoxicación interna y sobrecarga hepatobiliar.
Los jugos gástricos, como en una cadena de reacciones, apoyan el inicio de liberación de bilis desde la vesícula biliar que actuará sobre los lípidos y realizará acciones antisépticas. Sin suficiente cantidad de bilis o sin una adecuada liberación de la misma, existe fisiológicamente mayor probabilidad de que se formen cálculos biliares y daño hepatobiliar en general. Por otra parte, el páncreas tampoco es estimulado, y los jugos pancreáticos son insuficientes, la amilasa pancreática no puede actuar debidamente sobre los hidratos de carbono. Por último, la asociación de jugo pancreático y de bilis no es adecuada: no se pueden digerir bien los lípidos.
Podríamos resumir diciendo que cuando falla o es insuficiente el primer eslabón esencial de la cadena digestiva, el ácido clorhídrico, el resto puede fallar y los nutrientes básicos se quedan sin ser extraídos de los alimentos; además, ciertas vitaminas como la B12 tampoco se pueden crear, no se asimilan bien los minerales como el hierro, el calcio, el zinc, el magnesio, etc.

 

Causas de la hipoclorhidria

Entre las causas, hoy en día encontramos como punto principal el estrés. Éste hace que los procesos digestivos no sean prioritarios, y nuestro organismo cree que estamos en una huída continua ante un terrible acontecimiento, así que no hace falta digerir… sino salir corriendo. Si alguna vez ha sufrido un “corte de digestión” por un disgusto, sabe a lo que nos referimos.

Un problema hipofisiario puede debilitar la secreción de jugos gástricos y, por tanto, minimizar la presencia de HCI en el estómago. El abuso de antiácidos convencionales e inhibidores de protones contrarrestan la acción del ácido clorhídrico que es necesario para la digestión. El hipotiroidismo, la deficiencia de vitaminas del grupo B o la ingesta excesiva de carbohidratos son otras de las causas de deficiencia de ácido clorhídrico. El envejecimiento afecta a todo el organismo y disminuye la secreción de hormonas. Asimismo, la capacidad de formar y liberar jugo gástrico que contiene HCI también disminuye, por lo que lo previsible es que las personas de edad avanzada tengan hipoclorhidria. A partir de los 35 años disminuye la secreción natural de HCI.

Consecuencias de una insuficiente cantidad de ácido clorhídrico

–> Dolor e hinchazón epigástrica, digestiones lentas, hinchazón abdominal.

–> Debilidad, cansancio.

–> Debilidad muscular.

–> Trastornos neurológicos o nerviosos debidos a la falta de vitaminas como la B12.

–> Trastornos tróficos debido a la falta de hierro y posible anemia.

–> Uñas quebradizas o estriadas, pelo débil.

–> Debilidad ósea, osteoporosis.

–> Mayor posibilidad de gastroenteritis infecciosas.

–> Intolerancias alimentarias y alergias.

–> Tasas de triglicéridos y colesterol elevadas.

–> Cálculos biliares.

–> Trastornos cardiovasculares.

Suplementación

Los especialistas y los estudios demuestran que una suplementación con 324mg de betaína-HCI durante las comidas ayuda a tener el ácido clorhídrico que nuestro organismo no segrega convenientemente. Además, si se asocia con 5mg de pepsina, emulamos el jugo gástrico. Para un mejor funcionamiento de estos suplementos y una mejor recuperación del organismo, es conveniente asociar una fórmula multivitamínica o, al menos, un suplemento con las vitaminas del grupo B. La betaína-HCI con las vitaminas del grupo B y el ácido fólico pueden ayudar a que se generen menores niveles de homocisteína, un aminoácido ligado a mayor probabilidad de afecciones cardiovasculares.
Por otra parte, se ayuda a cuidar del bienestar hepatobiliar, previniendo o disminuyendo la formación de cálculos biliares. El intestino se puede beneficiar de las acciones antisépticas conjuntas del ácido clorhídrico y de la bilis, previniendo infecciones intestinales que pueden transmitirse a otros órganos. Tejidos como las uñas, el pelo o los huesos se pueden fortalecer, y en general todas
las consecuencias enumeradas anteriormente se ven beneficiadas.
Además, la suplementación ayuda a mejorar los resultados de la práctica deportiva, ya que el aprovechamiento de las proteínas y de los hidratos de carbono es mejor, lo cual significa que se extraen de forma óptima de los alimentos los aminoácidos necesarios para crear, mantener y reparar los músculos, tendones y ligamentos, y, a la par, el soporte energético del organismo está optimizado.
En conclusión, sabemos que no es lo mismo alimentarse que nutrirse, y una hipoclorhidria representa precisamente ese concepto: podemos comer los alimentos de mejor calidad, pero si no tenemos suficiente HCI en nuestro estómago, nuestras células estarán hambrientas como si no nos alimentáramos porque los nutrientes no llegan, y nuestro organismo se irá cargando de toxinas debido a los alimentos mal digeridos.

Consejos para cuidar la vista y evitar complicaciones no deseadas

Cuando hablamos de la buena salud de nuestros ojos, de nuestra vista, en realidad estamos haciendo referencia a la ausencia de cualquier enfermedad ocular, acompañada eso sí de una buena agudeza visual. En algunos casos (hipermetropía, miopía, astigmatismo), esta agudeza visual puede requerir la asistencia de unas gafas, pero eso no quiere decir que el ojo tenga una enfermedad.
Cuidarse es tener hábitos saludables, una dieta sana, una ingesta adecuada de vitaminas (A, C, E), y sea a través de la alimentación o de suplementos, así como el con sumo de elementos antioxidante (presentes en varias vitaminas minerales) que parecen tener be neficios para la salud en general en concreto, para la salud ocular.
Para mantener una buena salud visual hay que evitar todos aquella hábitos que conlleven un esfuerza de la vista, por ejemplo:

• El hecho de no llevar la corrección óptica apropiada.

• El exceso o defecto de iluminación.

• La mala alimentación por déficit vitamínico

• Una higiene inapropiada de la cara y de los ojos

• Tocarse los párpados constantemente con las manos sucias (esto puede provocar infecciones)

• El tabaquismo, que reseca la lágrima

• Apretar o rascar los ojos cuando pican (causa problemas de la córnea)

• No dormir lo suficiente. Durante las horas de sueño la superficie ocular se recupera de las agresiones del día, y.se produce una regeneración de las células epiteliales que revisten la cara anterior del ojo

• No emplear gafas adecuadas que nos protejan de los rayos solares
Los hábitos de vida influyen mucho en las patologías oculares, sobre todo los factores relacionados con la alimentación y la falta de vitaminas. Además, los malos hábitos higiénicos aumentan la probabilidad de padecer conjuntivitis, la mala iluminación acelera la vista cansada y la fatiga ocular, y la acción de apretar muchos los ojos y tocarlos constantemente favorece el queratocono (enfermedad de la córnea). Un uso inadecuado de las lentillas también puede generar más enfermedades graves de la córnea.
Pantallización

Existen más alteraciones visuales como consecuencia, en este caso, del empleo del ordenador y de otros dispositivos electrónicos. Los efectos que el ordenador provoca en la vista dependen mucho de la posición en la que estemos trabajando y del parpadeo; por ejemplo, si el monitor está demasiado alto, estaremos forzando la postura y mirando hacia arriba, por lo que nos obligamos a mantener los ojos muy abiertos y, en consecuencia, pueden resecarse con mayor facilidad.
Así, lo correcto es que el monitor esté situado por debajo de la línea de los ojos, de tal forma que nosotros estemos bien sentados y mirando ligeramente hacia abajo, nuestra espalda y nuestro cuello más relajados, y nuestros ojos en una posición más natural. De este modo, se evitarán los síntomas de sequedad ocular y las patologías derivadas de esta sequedad. También es importante descansar unos minutos cada dos horas y cambiar de postura.

El lugar de trabajo también influye. En general, en las oficinas o en casa suele haber aparatos de aire, pero no humidificadores, lo que favorece más aún la sequedad ocular y ocasiona más patologías. El esfuerzo visual conlleva también una fatiga excesiva, especialmente en aquellas personas que tienen algún defecto de refracción pequeño y que aún no se lo han corregido.
En el caso de la televisión, hay estudios que aseguran que emite radiaciones y que su exposición desmesurada puede ser perjudicial al largo plazo. La distancia debe ser de metro y medio como mínimo, y debemos tener especial cuidado con los niños, ya que a ellos les encanta acercarse a las cosas, no sólo cuando están delante de la tele o el ordenador, sino también al escribir o dibujar; y, aunque no sean miopes, acaban miopizándose. Cuando estemos escribiendo o trabajando, debemos mantener una distancia de 33 centímetros como mínimo; de esta forma, además de prevenir problemas en el sistema óptico, también favorecemos las buenas posturas y evitamos problemas de espalda.
En cuanto a la iluminación, lo más importante es que esté bien iluminado el objeto que estamos mirando, pero sin que haya reflejo. Y, por supuesto, los ojos no deben recibir la luz directamente.
Más complicaciones

Cuando no adoptamos medidas de prevención, somos “carne de cañón” para diversos problemas o afecciones que inciden directamente sobre la salud de nuestros ojos. Los orzuelos son una muestra de ello: infecciones de una o más glándulas en el borde del párpado o por debajo de éste, normalmente se manifiestan primero por enrojecimiento o sensibilidad y, después, con dolor en el borde externo del párpado. En ocasiones, esta región se hincha y el ojo lagrimea.
Aunque suele recurrirse a antibióticos para tratarlos, lo más útil en estos casos es aplicar compresas calientes durante diez minutos varias veces al día. También se emplea un truco casero, pero no por ello menos efectivo, consistente en frotar un anillo de oro con una tela para calentarlo y colocarlo sobre el orzuelo. El calor ayuda a que éste madure, se rompa y drene el pus hasta desaparecer.
Por su parte, la conjuntivitis radica en una inflamación de la conjuntiva, membrana mucosa que reviste los párpados y la parte anterior del globo ocular. Se manifiesta con los síntomas de hinchazón del párpado, picazón intensa, secreción acuosa, o fotofobia (rechazo a la luz). Existen diversas causas que pueden provocar esta enfermedad: las alergias al polvo, al moho o al polen, la acción del viento y el humo, e incluso la luz solar reflejada. Las bacterias que entran en contacto con los ojos también pueden provocar conjuntivitis.
El tratamiento de la inflamación depende de su causa. Los párpados deben lavarse suavemente con agua y secarse con un paño o toalla limpia. Enjuagarse los ojos con té también es beneficioso. Si el médico lo indica, se puede recurrir a las gotas oftalmológicas.
La conjuntivitis es contagiosa, por lo tanto no deben compartirse toallas ni fundas de almohadas con la persona infectada. También es importante no tocar el ojo sano después de haber tocado el infectado, ya que de esta forma la misma persona puede contagiarse la conjuntivitis de un ojo al otro.
Somos lo que comemos

En lo que a la vista se refiere, hay determinados ingredientes que son especialmente beneficiosos para la salud visual, fortaleciéndola, protegiéndola o favoreciendo una posible recuperación por algún daño ocasionado.
Alimentos como el pimiento rojo, el kiwi, el perejil, el brócoli o los limones son ricos en vitamina C, que forma gran parte del cristalino y posee capacidad antioxidante, protegiendo al ojo de las cataratas (entre otros). Por otro lado, nutrientes como los lácteos, el tomate, la zanahoria, la calabaza, el melón, las espinacas o los pescados azules poseen vitamina A, la cual es necesaria para evitar la sequedad conjuntiva.
La carne de ternera o de cordero, la levadura de cerveza, las algas y la soja son alimentos ricos en vitamina B12, un elemento fundamental para recuperar los diferentes tejidos. Así, estos productos pueden ayudar tanto a la vista como al organismo en general. Por último, alimentos como almendras, cacahuetes, albahaca, orégano, aceitunas, avellanas, espárragos y especias (pimentón) contienen mucha vitamina E, que protege de agentes externos y de los radicales libres; por tanto, previenen enfermedades oculares relacionadas con la edad, retrasando su aparición. Algunos de estos ingredientes contienen también vitamina B2, con gran capacidad fotoprotectora.

 

Hay quienes recurren a los suplementos para cubrir una alimentación deficiente y mejorar la salud en general, y la vista en particular. Muchos laboratorios y marcas hacen estos compuestos a partir de los ingredientes comentados anteriormente, ricos en vitaminas y ácidos grasos, beneficiosos para los ojos. Estos suplementos deben suponer siempre un valor añadido en la dieta de cualquier persona, pero nunca convertirse en la base de una rutina nutricional, puesto que el organismo absorbe mejor los nutrientes de origen natural, resultando más conveniente acudir a alimentos, como los anteriormente mencionados, que permitan una dieta equilibrada.

Alimentos que te ayudan a reducir el ácido úrico

Niveles altos de ácido úrico comportan un mayor riesgo de varias enfermedades a las personas que lo padecen, como pueden ser formación de piedras en el riñón o mayor propensión a ataques de gota.

Hoy vamos a conocer distintos alimentos que favorecen a la reducción de ácido úrico, y como siempre, muy fáciles de encontrar y 100% naturales.

Alcachofa

Esta hortaliza, por sus buenas propiedades diuréticas, favorece a que el ácido úrico se arrastre fuera a través del a orina, previniendo así las temibles piedras en los riñones. Asimismo, otras verduras que poseen una acción similar son el calabacín, las patatas, la judía verde o el tomate.

Caldo de cebolla

De la misma forma que las hortalizas anteriores, la cebolla también ayuda a depurar el organismo de ácido úrico. Para ello, cortaremos cebolla al gusto y la herviremos en agua con el jugo de un limón. Bastará con beber un par de tazas por día.

Nueces

Las nueces son uno de los frutos secos que no contiene purinas (sustancias que cuando se metabolizan forman el ácido úrico), y que además presentan buena cantidad de grasas saludables, hecho que frenará la inflamación y la falta de movilidad de las articulaciones, muy habituales en casos de gota.

Pollo

Al disponer de muy pocas purinas es una de las pocas carnes que se recomienda que se sigan consumiendo en casos de ácido úrico, no porque ayuden directamente en su lucha, sino porque está desaconsejado reducir de golpe los alimentos altos en proteínas, como el pollo.

Huevos

Aunque también sea un alimento de alto valor proteínico, no contiene nada de purinas entre sus filas, por lo que tomando unos 3 o 4 a la semana nos beneficiaremos de todas sus virtudes, especialmente en la prevención de ataques repentinos de gota.

Cerezas

Degustando una veintena de estos deliciosos frutos a diario prevendremos la gota y en caso de padecerla mitigará su dolor.

Causas que Pueden Provocar Apendicitis

La apendicitis es una afección muy frecuente en personas de todas las edades. La apendicitis aparece cuando se inflama el apéndice que es un órgano que se encuentra adherido al intestino grueso.

Hay diversas causas que pueden generar la apendicitis como:

-presencia de parásitos digestivos

-inflamación de folículos linfoides

-residuos de ciertos alimentos como las semillas pueden desencadenar esta afección

-estreñimiento crónico

-presencia de un tumor

Los síntomas de la apendicitis son:

-intenso dolor abdominal

-escalofríos

-constipación

-vómitos

-diarrea

-fiebre

En la mayoría de los casos los médicos toman la decisión de operar al paciente y quitarle el apéndice. Solo en algunos pocos casos se usa medicación para tratar la apendicitis.

Es importante no ignorar los síntomas de apendicitis y acudir al médico porque esta afección que no es grave puede volverse peligrosa para la salud si se transforma en peritonitis. No se deben ignorar los síntomas porque puede generar una grave complicación en la salud de la persona.

La apendicitis es una afección que se desencadena rápidamente por lo que la persona debe recurrir al médico a la brevedad de sentir síntomas.

Cualquier persona puede sufrir de apendicitis ya sea un niño, anciano, adulto, adolescente.

La cirugía de apéndice es sencilla y rápida por lo que en poco tiempo se le da el alta al paciente.

Se puede vivir sin problemas luego de que operan el apéndice, no quedan secuelas en el cuerpo ni se altera la calidad de vida.

Siempre hay que recordar que la apendicitis debe ser tratada a tiempo para que no haya ningún riesgo en la salud de la persona.

Circular 17/01/2017

¿Que es la celiaquía? ¿Que síntomas tienen los celíacos?

La celiaquía es una intolerancia permanente al gluten del trigo, cebada, centeno y probablemente a la avena que se presenta en individuos genéticamente predispuestos, caracterizada por una reacción inflamatoria, de base inmune, en la mucosa del intestino delgado que dificulta la absorción de macro y micronutrientes. Sus síntomas más comunes son diarrea crónica y/o vómitos, anemia ferropénica, retraso del crecimiento, pérdida de apetito y de peso, distensión abdominal, alteración del carácter… En los niños, la enfermedad celíaca suele aparecer poco tiempo después de incorporar los cereales a la alimentación. Sin embargo, tanto en el niño como en el adulto, los síntomas pueden resultar atípicos o estar ausentes, dificultando su diagnóstico. La osteoporosis, la anemia, la infertilidad tanto masculina como femenina, los abortos de repetición, la enfermedad tiroidea, la depresión, etc., se encuentran entre las formas atípicas de aparición de la patología.

 

¿QUÉ ES EL GLUTEN?

El gluten es una fracción proteínica presente en el trigo (se incluyen todas las especies de Triticum tales como el trigo duro, la espelta y el kamut), el centeno, la cebada, la avena o sus variedades híbridas.


ALIMENTOS APROPIADOS PARA PERSONAS CON INTOLERANCIA AL GLUTEN

  • Alimentos que de forma natural no contienen gluten como el arroz, las patatas, el maíz, las frutas, los vegetales además de las carnes y pescados no transformados.
  • Alimentos especialmente diseñados para satisfacer las necesidades particulares de este colectivo (alimentos dietéticos).
  • Alimentos de consumo ordinario cuando aseguren un contenido en gluten inferior a 20 mg/kg. Debe examinarse cuidadosamente el etiquetado de los alimentos que se adquieren y consumen tanto si son alimentos de consumo ordinario, como en el caso de los especialmente procesados para satisfacer las necesidades especiales de este grupo de población.

ALIMENTOS QUE DEBEN EVITARSE
Se deben evitar alimentos como por ejemplo la harina, el pan, la pasta, galletas y pasteles que contengan los cereales indicados (trigo —se incluyen todas las especies de Triticum: trigo duro, espelta y kamut—, centeno, cebada, avena y sus variedades híbridas). Algunas personas con intolerancia al gluten pueden incluir la avena en su dieta. La avena utilizada para elaborar alimentos destinados a personas con intolerancia al gluten debe estar especialmente procesada y no contener más de 20 mg/kg de gluten. Muchos alimentos procesados pueden llevar también ingredientes derivados del trigo como por ejemplo algunas salsas y derivados cárnicos (hamburguesas, salchichas). Se debe revisar siempre detenidamente la lista de ingredientes de los alimentos que se adquiere y consume.
ETIQUETADO

Las normas sobre etiquetado de alimentos en España y toda Europa obligan a indicar claramente en los alimentos envasados si contienen entre sus ingredientes cereales con gluten (trigo, centeno, cebada, avena, espelta, kamut o sus variedades híbridas).